En realidad, esta es una publicación para varias personas.
Hoy te vi, apoyado en la baranda, mirando hacia abajo, con una chalina y ese aditamento que llevas siempre. Estaba sola, en el tercer piso. En ese momento pensé en llamarte, en hablarte, en hacernos compañía. Y en ese momento recordé también a mi mejor amigo de alguna época. Casi al segundo siguiente, recordé algo muy importante: que ya no lo eres, q me odias (o tal vez no) o simplemente, que para ti yo ya no existo.
Está bien, lo admito. Hice burrada y media y eso me ha costado muchas cosas. Entre ellas, personas. Personas que hoy ya no están, pero que hoy, recordé (físicamente no están muertas, emocionalmente sí). A veces mi culpa, a veces la suya. A veces me pesa y otras me alegra. Y es que la gente se queda o se va por una razón, sabe Dios cuál…pero es por algo, definitivamente siempre es por algo.
Para ti, que alguna vez cruzaste tu camino con el mío, va este texto lleno de gracias entre líneas. Porque si te quedaste, podremos vivir, sentir y aprender. Y porque si te fuiste, aprendí, viví y sentí. Y finalmente, porque es probable que aún estés y me falte verte, o hablarte y sonreirte como antes.
