A veces, cuando camino por la calle, suelo encontrarme con personas tristes. Lo sé por su mirada, sus gestos, a veces hasta por sus lágrimas.
Y entonces, ruego, oro, pido con toda la fuerza de mi mente…que esa persona encuentre consuelo, que sepa que vale la pena luchar, que encuentre esa fortaleza que alguna vez me hizo falta y terminé encontrando.
Supongo que se lo pido a Dios, a la vida, al karma. En fin, son personas que no conozco, y que probablemente no llegue a conocer. Son personas que por un instante cruzaron mi camino, o yo el suyo, pero que me dejaron su presencia, su recuerdo.
Y sólo espero, que…de tantas veces, por lo menos una haya dado resultado, lo espero porque es imposible saber. Espero que hoy tengan una sonrisa, que hayan encontrado su solución, que por un momento hayan podido (y puedan) ser felices.
