Lo sé, lo sé. Escribir no es precisamente mi talento. No soy creativa ni descriptiva, ni profunda. Tampoco tengo la capacidad de hacer reir, o imaginar o hacer volar fuera de la realidad a quien me lee. A veces hasta pienso que ni me hago entender. Pero bueno, aún lo hago y seguramente lo seguiré haciendo.
He decidido ya no pensar, ni dar explicaciones. Al mundo le importa uin bledo lo que yo pienso. O sea, sólo si me preguntas, muy directamente, te voy a responder. Eso me lo enseñó hoy mi profesora adorada de las mañanas (¬¬). A no hablar demasiado y a decir lo justo y lo necesario. Nota q dije “decir”, porque con el tema de escribir no puedo ponerme esos límites. Lo justo y necesario no van conmigo a la hora de la hora. Al hablar, corro más riesgos, la información se cola por todo sitio mucho más fácil, en cambio acá…pues mis 2 o 3 asiduos lectores y mi fiel madre me leen, así que no, no hay riesgos en este caso.
Así que acá puedo entrar y gritar que no me caes, o que estoy enamorada, o que ando pecando o que antes me caías pero ya no…y ese tipo de confesionmes que una suele hacer y que a veces ni siquiera son ciertas. Cuentos y más cuentos. Es que mi vida está llena de cuentos, cuentos y más cuentos.
Y la quiero así, mi vida, poco loca, algo tonta!
